19/09/08
Tu cerebro te puede delatar
La intimidad del pensamiento peligra - Nuevas técnicas para leer la mente impulsan el detector de mentiras para acusados y empleados
Hasta ahora ha sido una posibilidad más o menos remota, y más o menos incómoda. Pero un tribunal en India lo ha convertido en realidad: una mujer fue condenada en junio por asesinato tras haber aceptado el juez como prueba el resultado de un detector de mentiras cerebral. La acusada -que se declara inocente y se sometió voluntariamente a la prueba- no tuvo que abrir la boca; su cerebro, supuestamente, lo dijo todo, y acabó inculpándola. La marea de reacciones no se ha hecho esperar, entre otras cosas porque la noticia cae en campo abonado.
En los últimos años empresas estadounidenses han anunciado su intención de ofrecer este tipo de servicio, así que los neurocientíficos y los expertos en ética y en derecho llevan tiempo preguntándose si la técnica es fiable... y más cosas: ¿Qué más se podría leer en el cerebro, además de la mentira? ¿Es un avance o un peligro?
Cuando la ciencia y la sociedad van por caminos distintos hay problemas. Como los que encuentran los alimentos transgénicos para entrar en el mercado europeo, o los que deben sortear los propios investigadores para trabajar con células madre embrionarias. Los neurocientíficos lo saben, y por eso ha ganado peso entre ellos una corriente que aboga por discutir los aspectos éticos, y sociales en general, de muchos de sus resultados.
La neuroética se considera ya una nueva disciplina. En la publicación científica con ese mismo nombre, Neuroethics, se analiza desde la responsabilidad penal de los adictos hasta el uso de fármacos para alterar la memoria -hay al menos un caso real: una mujer que escuchó en la mesa de quirófano el grave diagnóstico del cáncer que padecía y a la que el anestesista borró deliberadamente, y con éxito, el recuerdo de haberlo escuchado-. El desarrollo de detectores de mentiras cerebrales es uno de los temas estrella.
El caso indio es paradigmático del uso que podría darse a esta versión sofisticada del polígrafo: tras examinar con el detector de mentiras a 75 sospechosos de crímenes, Aditi Sharma, de 24 años, fue la primera condenada por el tribunal de Bombay -con cadena perpetua- por haber
envenenado junto a su novio actual a su ex pareja con arsénico en un MacDonald's, informa Ana Gabriela Rojas.
En España, la onda neuroética aún no ha llegado con toda su intensidad, pero los expertos reaccionan rápido si se les pide opinión. Alberto Ferrús, del Instituto Cajal de Neurociencias, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), responde rotundo sobre el caso: "Si se acepta esto, no hay argumento alguno que pueda impedir la clonación humana y tantas otras cosas que no queremos para nuestra sociedad". Su colega Javier Cudeiro, del grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidad de A Coruña, dice que recurrir a los escáneres cerebrales para detectar mentiras, hoy por hoy, es "conceptualmente similar" al uso de la frenología hace dos siglos, cuando se analizaba la personalidad de un individuo midiendo los relieves de su cráneo -molde de los bultos que, en el cerebro, albergarían sentimientos como el amor, el odio o el sentido de justicia-.
Esto ya responde a la primera pregunta de la lista: no, actualmente ninguna técnica de detección de mentiras es fiable. Pero no sólo las basadas en la neurociencia; tampoco es seguro el polígrafo, ni los movimientos involuntarios de los ojos, ni la medición de la temperatura del rostro, entre otras variadas técnicas a las que se ha recurrido alguna vez -la Inquisición daba pan y queso a sus víctimas y si se atragantaban es que tenían la boca seca y, por tanto, mentían-. Esa es, hoy por hoy, la opinión mayoritaria de la comunidad científica internacional.
El pasado agosto, el Consejo Nacional de Investigación estadounidense -una agencia de la Academia Nacional de Ciencias- hizo público un informe sobre el interés potencial para defensa y seguridad de tecnologías derivadas de la neurociencia. El trabajo, financiado por la Agencia de Inteligencia para la Defensa, afirmaba categóricamente: "No ha habido hasta ahora suficiente investigación de calidad que respalde empíricamente el uso de cualquier dispositivo neurofisiológico para detectar el engaño". Este organismo llegó en 2003 a la misma conclusión sobre el polígrafo.
Las múltiples críticas que los neurocientíficos hacen al uso de escáneres cerebrales para detectar mentiras se basan en argumentos muy simples. Uno, fundamental, es que los experimentos en que se hace mentir a voluntarios no se acercan ni de lejos a la vida real: no es lo mismo mentir en un laboratorio sobre si se ha cogido una carta u otra, que jugarse la familia, el patrimonio, la reputación o todo junto en un juicio. Otra dificultad consiste en aplicar a una sola persona valores medios, obtenidos tras experimentar con un grupo pequeño. Las investigaciones en esta área publicadas en revistas científicas de prestigio -en las que cada artículo, antes de ser aceptado, es revisado por científicos independientes y tan expertos como el autor- son aún pocas. Y están basadas en voluntarios sanos y jóvenes. ¿Cómo saber si los resultados valen para drogadictos o ancianos, por ejemplo?
Una última crítica. Los escáneres cerebrales para detectar mentiras parten del principio de que el cerebro trabaja más para mentir. Pero ¿y si el sospechoso cree cierto un hecho falso? Si un psicópata sin remordimiento alguno engaña tranquilamente a un polígrafo, ¿qué dirá un cerebro con falsos recuerdos? "Los resultados serían muy distintos si el sospechoso fuera un neurótico frente a un psicópata; el primero puede tender a autoculparse, y el segundo ni se emociona con la rememoración del caso. Si ya es difícil saber la verdad con palabras, ¿por qué esperan que sea más fácil registrando la actividad cerebral?", dice José María Delgado García, neurofisiólogo de la Universidad Pablo de Olavide.
Con tanto en contra, se diría que la idea de pillar a un mentiroso por su cerebro debería estar enterrada. Pero es al revés. Y lo prueban hechos relacionados, como el hecho de que los principales usuarios del polígrafo en Estados Unidos sean las agencias de seguridad y defensa, que someten a sus empleados a la prueba. Según The International Herald Tribune, el Pentágono -que cuenta con un instituto especializado en técnicas de detección de mentiras, como el propio polígrafo- pretende probar la sinceridad de 5.700 empleados y aspirantes cada año, para lo que tendrá que recurrir por primera vez a subcontratas. La ley que prohíbe a las compañías estadounidenses despedir o seleccionar a sus empleados basándose en el polígrafo no afecta a los empleados públicos. Entonces ¿cuál es la diferencia entre el caso en India y las dos empresas estadounidenses que comercializan servicios de detección de mentiras con escáneres cerebrales? Ningún tribunal ha aceptado aún sus técnicas y menos en un caso de asesinato. Pero tampoco ha hecho falta para que empiecen a ganar dinero.
Ambas compañías recurren a la resonancia magnética cerebral funcional (RMNF), que permite visualizar el cerebro en funcionamiento. La primera en salir al mercado, hace algo más de un año, ha sido NoLie, que nace del trabajo de Daniel Langleben, de la Universidad de Pensilvania. En 2002 este investigador publicó en la revista NeuroImage que en el cerebro de un grupo de estudiantes que mentían -sobre haber visto una carta u otra- se activaban áreas distintas que en los de quienes decían la verdad. Langleben ha declarado a la revista Nature que la técnica es fiable en un 88%, y eso parece bastar a los clientes de NoLie. El director de la compañía, Joel Huizenga -que no ha respondido a los correos de este periódico-, dijo hace un año tener ya una docena de clientes, a los que cobraba unos 10.000 dólares (7.000 euros) por análisis. En su web, NoLie se dirige a quienes quieren probar su fidelidad ante parejas celosas; a los padres de adolescentes díscolos; y a cualquiera que vaya a tener una cita amorosa en estos tiempos tan malos para la sinceridad.
La competencia de NoLie es Cephos. Su responsable, Steven Laken, con una carrera en investigación en biomedicina tras de sí, explica por e-mail que el índice de eficacia de su técnica "ha variado del 78% al 97%. Con mejoras sutiles alcanzamos ahora el 97% de precisión". ¿Qué opina Laken de la condena en India? "Buscar en el cerebro las mentiras tiene una base científica mucho más sólida que analizar los rasgos faciales, como hace en EE UU el Departamento de Seguridad Interior; la voz, como hacen miles de comisarías, o el sudor, como hace el Departamento de Defensa. El electro-encefalograma (EEG), la resonancia magnética funcional y el resto de técnicas de detección de mentiras deberían superar el mismo examen, esto es, una revisión rigurosa por expertos independientes". En su opinión, la técnica aplicada en el juicio contra Aditi Sharma -basada en el EEG- "no ha superado las pruebas que exigiría un tribunal estadounidense".
Quedan más preguntas. ¿Y si la técnica realmente llegara a ser fiable? Podría llegar a ocurrir; el problema hoy estriba en la complejidad de la información a procesar, pero no existe un obstáculo fundamental, dice Agnés Gruart, neurocientífica en la Universidad Pablo de Olavide. "El cerebro funciona por la activación de determinados circuitos cerebrales en un tiempo y un orden determinados, así que es perfectamente correcto que alguien determine mediante técnicas de neuroimagen o similares dónde se produce dicha activación, y sus características. El problema es que aún no podemos interpretar de forma precisa este funcionamiento. Todo el comportamiento y el pensamiento están producidos en el cerebro; con más información y refinamiento técnicos podría llegar a describir cómo se generan el comportamiento y el pensamiento".
También Cudeiro diferencia entre hoy y pasado mañana: "Es posible que en un futuro no lejano seamos capaces de encontrar los correlatos neuronales de la intención o de la verdad. En la actualidad la incertidumbre de los datos todavía no lo permite".
Es fácil imaginar: en los aeropuertos no habría que abrir las maletas, sino el cerebro -eso sí, el aparataje tendría que cambiar mucho; hacerse hoy una RMN no es un proceso rápido, ni cómodo, ni para todo el mundo-. Quizás tampoco haría falta jurados, y la policía tendría dispositivos portátiles. Para Javier Sádaba, director del Instituto de Bioética y Humanidades Médicas, "la modificación de la vida sería bastante considerable". Pero es, en su opinión, un escenario creíble: "Estamos entrando en el cerebro a una velocidad sorprendente, los avances son espectaculares y plantean cuestiones estrictamente morales relacionadas con la intimidad". Para Sádaba habría que establecer límites al uso de estas tecnologías, pero debería primar el bien común: "Imaginemos que la vida de 200 personas depende de si alguien miente. No tendría ningún inconveniente en recurrir a estas técnicas".
El mentiroso no da pistas
"El que menos, miente unas 20 o 30 veces al día", dice el catedrático en ética de la Universidad Autónoma de Madrid Javier Sádaba. La mentira forma parte de nuestra vida. "Pero claro, hay mentiras y mentiras. Las mentiras light, que no hacen daño, la mayoría, serían virtualmente indetectables por una máquina".
Ni por una máquina ni por una persona, se podría añadir. Varios trabajos psicológicos, como los de Bella DePaulo, de la Universidad de California (EE UU), han demostrado que los humanos no somos buenos detectores de mentiras: en los experimentos los participantes se dan cuenta de que se les está mintiendo sólo la mitad de las veces. Los investigadores advirtieron que, a la hora de detectar a un mentiroso, es fácil dejarse llevar por falsos estereotipos. Uno es que el mentiroso se siente atormentado por su conciencia y vive angustiado. Pero, según DePaulo, hay mentirosos consumados que incluso sienten placer colándola.
La conclusión es que no hay narices de Pinocho. Puede que si la mentira es complicada se hagan pausas más largas al contarla; pero cuando la trola es sencilla puede salir sola.
Las mentiras podrían estar mejor preparadas, de forma que su relato sea más claro, en orden cronológico, mientras que a menudo los hechos reales se narran con titubeos o de forma desordenada.
Además, los buenos mentirosos pueden conocer todos los trucos e inhibirlos, como explica DePaulo en The New Yorker: "No necesitan saber qué distingue a un mentiroso de alguien que dice la verdad; sólo saber qué cree la gente que los distingue".
Un tribunal indio utilizó el nuevo método para resolver un crimen
Los especialistas alertan de que no existen máquinas fiables al 100%
El Pentágono comprueba la sinceridad de 5.700 trabajadores al año
El escáner se ofrece a parejas celosas o a padres de adolescentes
El comportamiento y las actitudes están producidos por las neuronas
Los expertos piden límites al uso de las tecnologías, pero éstas avanzan
14/06/08
Un'italiana nell'India delle donne coraggiose
Un paio di anni fa era assessore al Comune di Roma poi ad un tratto "lentamente le parole hanno cominciato a morirmi in gola e le energie nelle mani... vedevo il mio futuro conficcato in un notabilato che mi appariva torbido e privo di sorprese, come se la mia vita fosse già tutta scritta..."
Così se ne andò, dove si va a cambiare vita. In India. Ci è andata per la Cgil e un suo progetto di cooperazione con il sindacato femminile SEWA. Si è occupata di progetti di alfabetizzazione e microcredito dedicati alle donne indiane.
La sua esperienza è riportata nel libro "Indiana" edito da Donzelli
30/04/08
Daphne Corregan Artist's profile


Daphne Corregan takes pleasure in distracting objects away from their original function by distorting and stretching them to impossible dimensions in order to magnify them and make them playful. Ceramist and sculptor, her forms originate on paper. It is these drawings which will determine the technique she will need to create them.
Born in 1954 in Pittsburgh, PA, USA, Corregan now lives in the south of France. Her time is divided between her studio and her job teaching sculpture and ceramics at the Ecole d'Arts Plastiques in Monaco. Corregan came to France at a young age and began her studies in art at the Beaux Arts in Toulon, Marseilles, and finally in Aix-en-Provence in 1977. Her first contacts with clay took place during her American schooling but her initiation to raku came later while studying ceramics with Jean Biagini in Aix. Jim Romberg's and Paul Soldner's visits were a revelation. "Jim used his slips and glazes like a painter uses his paints," she recalled. The different stages of firing and postfiring reduction, the coordination of gestures and the complicity of the artist with fire fascinated her.
Corregan prefers to use a white raku clay with a talc content because of the soft yet almost metallic patinas she obtains with a strong smoking after firing. She uses one glaze and one engobe, each made up of gerstley borate, kaolin and silica, colored with oxides or stains, following no precise formula, used as such or mixed together depending on the degree of glossiness she might be searching for. She spends a great deal of time painting each piece, following the outlines of her drawings previously incised into the clay when it is still wet. One might speak of it more as coloring rather than glazing. She takes into account the fact that these engravings or incisions will become a rich black after smoking the work and in that way be reinforced and accentuated. "What particularly interests me," says Corregan, "is the transformation the clay surfaces and richness of tones obtained by smoking. The clay takes on a grey or black color and becomes a background for a more pictorial work. Whether I decide to cover I my work with decoration, or simply engrave or fill in my drawings with solid colors, or perhaps superimpose brushstrokes of a different quality of glaze and color, the smoking of the piece following firing tends to bind these different surface treatments to the body of the piece itself and therefore may be considered more as the skin of the work rather than its clothing."
Corregan works more on the representation of the object than on the object itself. She wants to demonstrate that a pot for example, by removing it from its daily context may be just as important as a sculpture or painting. She will flatten it, exaggerate its size or even highlight only one of its details. She uses diverse materials such as clay, metal, glass or bronze. She works in series and in what we might classify into three families: destructured pots; geometric volumes; and sculpture/objects, often anthropomorphic.
Daphne Corregan lives intensely. In art and day-to-day life, she is impulsive. She enjoys the art of everyday life, and its objects. She is willingly influenced by clay architecture, seen during her trips to the southwest of America and to Africa, by Italian and Egyptian frescoes, by Etruscan tombs, street graffiti, contemporary dance, and by artists she admires, such as Picasso, Miro, Matisse, Tapies, Dejonghe, Penicaud, Twombly, Viallat and many others. The freedom and whimsy of Picasso's ceramics have always attracted and amused her. For the decoration of some of her pitchers, the idea of collage or pattern painting may be used but she wants the decoration to become a part of the piece and not too strong as to distract the eye. Their forms are relatively simple. Incisions, sorts of scarifications delimit the zones where the clay will be left alone or covered with glaze or slips; other pieces will be simply smoked, and here, the miracle always renewed by flame will, on Corregan's pitchers, bring to our imagination evocations of birds or animals. Their decoration is two-sided; they often are composed of two slabs joined together at the sides and some almost take on an air of a penguin or a striped rabbit, while others have strange beaks and ears. Is this a distant memory of Kachina dolls or Oceanic sculptures?
Affected by the atrocities that have occurred in the past few years, in particular in the former Yugoslavia and in Rwanda, Corregan felt the need to create figurative sculptures. Her first figures had arms that actually were arms, then they became victims, marked by scars, but always remained standing. Her wheeled chariots might symbolize humanity forced to exodus, and the 'limbs' as if set in a gangue, a little like those of Giacometti, are a way, for Corregan, of reacting to land mines. For her recent vases, measuring up to 110 cm tall, Corregan had the idea of making them with bases. These bases may take the shape of a shelf-forming body with the vase or pitcher itself and hung on a wall, or a pedestal from where the vase will emerge.
Some of these vases were designed to carry flowers, the flowers acting as a prolongation of the vase itself and thus completing its form. This series is the continuation of her work on the mold and imprint but is also reminiscent of an earlier series on the mortar and pestle begun in 1994-96 after her first trip to Burkina Faso. Corregan is constantly leading us to new directions. This time, she is working on dresses, full-length strapped dresses, some with apertures, another with a smocked waist. They stand alone. The heavily-smoked clay gives them sumptuous hues of blacks and grays: "There is such an enormous variety of blacks... matt blacks, silent, that absorb light... more metallic ones, full of reflections and nocturnal connotations, slightly sophisticated and mischievous." Here and there some inlaid porcelain or a touch of glaze accentuates the richness of hues. With these dresses (145 cm/high) she excels in what is her approach: the desire to see her clay become alive, to become just as vibrant as when it was still full of water, and to catch the light in the same manner as when she modeled her pieces. In order to achieve this she will not cover the clay with a layer of glaze nor disrupt it with a strong texture: "I can't imagine covering this work with another skin other than the clay itself or in any case with only a little. And I believe that it is precisely this 'little' that attracted me to raku."
Parallel to these dresses she is also working on enormous cylinders, a continuation of her research on inside/outside also illustrated by her heads. She plans on decorating the 'inside' with a repetitive design and those subtle matt glazes of hers, leaving the outside to be only blackened by smoke. Daphne Corregan starts with objects from everyday life whose beauty comes from the forms dictated by the needs of the human body and not by an intellectual research, preconceived. Corregan's originality is to penetrate into the interior of the given object in order to move around it, creating a new dynamic, and to transform it through drawing into something more playful. One is struck by her great freedom in the way of expressing forms. It radiates energy, pleasure and humor. What tends to unify this work is without a doubt the warm and sensual way she has of drawing and painting. Miro said that "a work should fertilize the imagination". It is this spirit that Corregan's open forms call out to us. (...)
Françoise de l'Epine is a writer on the arts, living in Paris. Article courtesy Daphne Corregan. ©
© Ceramics Today
28/04/08
21/04/08
Il furore di Nietzsche: La nascita dell’eroe e della differenza sessuale

Sergio Martella, Il furore di Nietzsche / La nascita dell’eroe e della differenza sessuale, CLEUP, Padova, 2005, pp. 145, € 12.
Nietzsche, eroe tragico e geniale; è un interprete emotivo, quasi femminile, che sovverte i canoni accademici della cultura europea. Pochi personaggi hanno suscitato, al pari di lui, entusiasmi di identificazione tali da originare radicali falsificazioni del suo pensiero. Cultore della laicità dei Greci, nemico del nazionalismo e di ogni razzismo, ostile agli stereotipi tedeschi, ancora oggi è imputato di essere l’ispiratore dell’ideologia nazi-fascista. Egli è il solo, in realtà, che abbia denunciato la profonda mala fede dell’Occidente. La sua follia e la sua morte rispecchiano lo stesso enigma che fu di Amleto.
* * *
È raro il caso che l’indagine della psicologia analitica estenda il metodo di interpretazione oltre i territori del mito e del caso clinico per applicarlo allo studio del paradigma religioso. Eppure non c’è maggior suggestione formativa dell’educazione religiosa. La pedagogia ispirata al credo cristiano occupa una posizione egemone nella trasmissione di valori affettivi e morali nella personalità dei giovani. Trovo auspicabile che la divulgazione scientifica dedichi maggiore attenzione a questo tema, che resterebbe, altrimenti, escluso dallo sguardo dell’indagine, al punto da rasentare il sospetto di rimozione. I contenuti del messaggio pedagogico e morale dovrebbero essere messi al vaglio degli studiosi, senza omissioni o reticenze per il timore di una ingerenza di campo.
Lo studio della personalità e dell’opera di Nietzsche è un esercizio esemplare per approfondire i temi della sensibilità umana di fronte alle premesse formative del destino e alle conseguenze sull’esistenza del soggetto. La filosofia ha posto, infatti, le premesse più significative al sorgere della psicoanalisi. I temi dell’istinto, del femminile, della religione e del destino sono affrontati in questo testo dedicato a Nietzsche e al confronto con la tradizione intellettuale europea. Razionalità e suggestione affettiva concorrono con dinamiche diverse nella determinazione dell’Io, fin dalla più tenera età. L’educazione religiosa incide altrettanto profondamente sullo sviluppo della personalità e del destino. In proporzione al suo ruolo egemone, la chiesa è responsabile del clima di degrado o di civiltà. Il racconto cristiano non è una mera rappresentazione dei moti della pulsione umana nella contraddittoria valenza di aggressività e affetto; non è, quindi, semplice abreazione (ritorno del rimosso nella coscienza); pone, invece, l’apologia del valore del sacrificio come reiterazione del messaggio, in chiave implicita di fede: lo prescrive.
La religione si contrappone di fatto all’indagine della psicologia e della psicoanalisi. Il suo fine è quello di esercitare il controllo suggestivo del credo sulla sfera della sessualità, sulla natura della relazione tra figli e genitori nella fase costituente della personalità del soggetto e nella successiva gestione della proprietà del ruolo di generazione. L’importanza delle dinamiche dell’individuazione è tale da coinvolgere e condizionare ogni ulteriore riuscita del soggetto nelle sue relazioni mature, fino a connotare la forma sociale stessa della civiltà. L’economia degli affetti si lega, infatti, all’intera gamma dell’economia delle relazioni sociali. Il ciclo di sfruttamento economico svela la natura di controllo del conflitto affettivo tra generazioni: il possesso (pos-sesso) è il sesso di incesto che detiene il potere e ritarda o impedisce l’avvicendamento del ruolo sessuale. E’ il labirinto del Minotauro risolto dall’arguzia di Arianna e dell’audacia di Teseo. Nel mito greco l’Eroe (emblema del figlio) riscatta con il coraggio e la lotta il proprio diritto a procreare libero da vincoli di obbedienza verso gli Dei-genitori (Prometeo); in questo modo risolve, per sé e per la specie, il conflitto di generazione. Lo stesso conflitto che, nell’immaginario sociale ed economico moderno, coincide con l’antagonismo tra le classi.
Nella visione cristiana la liberazione è invece subordinata all’obbedienza assoluta; si decreta la morte quale condizione del distacco e di rinascita alla vita; il debito del parto-creazione è preponderante rispetto al diritto all’autonomia sessuale: innanzitutto nella figlia Maria. La figlia cristiana è succube del potere egemone della Grande Madre, nell’accezione junghiana, o della matrigna, la strega della letteratura popolare che, nella fattispecie di Spirito Santo ingloba vita e sesso della figlia come fosse la continuazione del proprio. Maria è madre a sua volta, ma del tutto priva del suo ruolo: non ha un amante, che pure era concesso alla figlia Eva della tradizione ebraica; l’attributo sessuale è scisso in Maria Maddalena, meretrice. Al contrario di Eva, che assumeva sul proprio sesso la maledizione di invidia del creatore-madre con l’invettiva velenosa di doglie e dolore, Maria resta del tutto esclusa dalla realtà fisiologica della procreazione. Il motivo? Il potere di partorire in libertà e autonomia renderebbe la giovane donna pari e superiore all’egemonia della sua stessa madre! Il creatore-madre anticipa, ingloba e controlla la nascente attraenza della figlia, muta l’attualizzarsi della generazione in de-generazione. Il frutto del concepimento non appartiene a Maria: le è negata la proprietà che le spetta per diritto di ruolo naturale. Non occorre una specifica esperienza clinica per constatare che il nato non desiderato nasce segnato da un destino di sofferenza e di rifiuto. Nascere in una stalla o essere abbandonato dinanzi a un cassonetto è la coerente realtà di chi non è voluto. La figura femminile del Cristo, sfigurato, affetto da stimmate di sangue (la ferita nel costato, da cui è nata Eva) rappresenta la sofferenza della stessa madre (alienazione, ingiustizia e ferita sessuale). Mors tua vita mea, il sacrificio del debole rende possibile la reiterazione del sistema degenere di controllo sulla generazione. Il martirio sadico del figlio è l’oggettivazione necessaria per dare corpo e voce all’infelicità della donna! L’icona mistica del Cristo in croce reca l’implicita (ma potrebbe essere più esplicita?) asserzione del diritto da parte del genitore-dio (la trinità familiare) di votare alla sacralità del martirio (ma-sacro) l’esistenza del figlio. Concepito per essere ucciso! Il colmo è che si fraintende tutto questo per “amore”. La coppia di identificazione sado-masochista esercita un perverso fascino sui giovani e sulle donne di ogni tempo. Ne L’Anticristo, Nietzsche non si fa scrupolo di demolire la mistica della morte nel figlio cristiano: Fare di Gesù un eroe! ...qui cadrebbe invece a proposito una parola ben diversa, la parola: idiota!
La tragedia nell’opera e nella biografia di Nietzsche aprono ad una consapevolezza inusuale nella generale reticenza dell’intellettualità europea. C’è del marcio nella vecchia Europa: a differenza della grande tradizione del Greci, l’Occidente non ha risolto l’enigma dell’origine fisiologica, familiare e sessuale del potere e dell’ingiustizia.
* * *
Sergio Martella (Magione, 1956), psicologo psicoterapeuta, dal 1993 svolge incarichi di insegnamento per l’Università di Padova. È autore di ricerche di psico-ocnologia. Ha pubblicato il saggio:
Pinocchio eroe anticristiano / Il codice della nascita nei processi di liberazione, Sapere Edizioni, Padova, 2000.
Email: sergio.martella@ordinepsicologiveneto.it
www.arte-e-psiche.com
Psicosomatica della Crisi Planetaria
Le logiche neuropsicologiche dei conflitti umani e del possibile nuovo ordine planetario
Le radici del malessere planetario e la sua medicina
Il Vedanta parla di sette piani in cui la coscienza si muove e opera. La coscienza dell’uomo ordinario si muove e lavora solo nei tre centri inferiori e si accontenta di soddisfare se stesso con i normali appetiti: mangiare, bere, dormire e procreare. Ma quando raggiunge il quarto centro dietro al cuore, l’uomo vede un divino splendore. Da questo stato tuttavia può ricadere nei primi tre livelli inferiori. Quando la coscienza raggiunge il quinto centro, posteriore alla gola, l’aspirante spirituale non può parlare di null’altro che di Dio... ma anche da questo stato può ricadere, e quindi deve essere particolarmente attento. Ma non dovrà avere nessun timore di cadere quando la coscienza raggiunge il sesto centro, allo stesso livello della giunzione delle sopracciglia. Egli avrà la visione della Paramatman, la coscienza universale e resterà sempre in Samadhi. La sua coscienza non sarà tuttavia fusa nella Paramatman in quanto c’è ancora un velo trasparente tra il sesto e il Sahasrar, il centro più elevato. Shri Ramakrishna
Tratto dal libro "Cyber, la Visione Olistica" Ed. Mediterranee
- Le tre divisioni dell’inconscio collettivo
- Materialismo è dimenticarsi di sé
- I primi tre livelli evolutivi
- Il terzo livello nell’uomo e nella società attuale
- La civiltà tecno-rettile: divisione, sesso, aggressività, paura e produzione
- Oltre la mente rettile: i talenti e il potenziale umano inespresso
- Un salto nel cuore celeste dell’uomo e del pianeta
- Sintesi, centralità, ritmo, sincronicità, servizio
- Quarta densità planetaria: la coscienza a 360 gradi
- Malattie planetarie da blocco evolutivo
- Il grande rischio di non arrivare al punto critico di trasformazione
- La soglia critica
- Il sogno del Villaggio Globale

